sábado, 19 de septiembre de 2009

III. Dilemas de carácter físico y posterior análisis sobre posible barrido u poda de vello facial drástico.


No hace mucho solía recordar que tenía perilla.
Era una mierda de perilla, horrible. Hasta yo mismo me decia: "¿Dónde vas con eso por la calle, pichita mía?". Daba susto. Cuando esperaba el autobús, el señor autobusero cerraba las puertas rápidamente y aceleraba para que no me montase.
Aunque bueno, como el amor hacia mis projimos no es precisamente mi punto fuerte, puede que comience otro proyecto.





Puede que me de deje la barba.


Puede que no.


Puede que tenga sida.


Puede que no.









Por cierto:



Cabezas reventadas con bates de beísbol, cuerpos mutilados a balazos, rebanadas de cabellera, torturas, cuchillazos, puntas de machete hundiéndose en la frente, explosiones, estrangulamientos... Un film perfecto para cualquier mente atrofiada. Se la recomiendo.


Siempre imaginé al señor Quentin en su infancia como en esa primera foto.

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