Imagine.
Imagine una calle.
Imagine unos amigos.
Imagine que camina por esa calle que acaba de imaginar con esos amigos que acaba de imaginar.
Imagine que es de noche.
Imagine esa brisa nocturna.
Imagine que divisa a un grupo de personas a su frente, caminando por esa misma calle en sentido contrario.
Imagine que son seres extraños. Que son seres diferentes.
Imagine que no puede entenderles. No conoce su lengua.
Imagine que su aspecto es diferente al vuestro.
Imagine que no son normales.
Imagine por un momento, que al cruzarse ese grupo de extraños sujetos con vuestro grupo, algo raro (pero sencillamente extraordinario) ocurre.
Imagine, por favor, que todos a la vez se dirigen hacia vosotros.
Imagine que le llaman la atención.
Imagine que le digan lo siguiente:
"iLloo0o0o0o0o0 ilL0O0O0O0 sHUrMaNoO0O0 TeNeI UN shIgARro0o0 sO0siOo0, TeNeI 20 ShEntiMo0o0 Pa DejarNo0o0??¿?'''¡ iLlo00o0 ArGo nO KaBronE?'¡'¡ iRaa Er NoTa Ke Me TaaH VaShIlAnDO0o0o0??!?!?! iLloo0o0o Po Me CaGo eN To TuH mUeRtOh!!"
Imagine que ante tal atrocidad, simplemente solo se crucen y ambos grupos continuen su camino.
Imagine de dónde podrán venir, que buscarán, hacia dónde van, ¿qué son realmente?
Asombrosos seres sin duda.
Deje de imaginar.
Salga a la calle, mire a su alrededor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La naturaleza es caprichosa, crea mariposas que agradan a la vista y decoran el momento con unos segundos de paz y armonía, pero también crea mosquitos que nos tocan los cojones.
ResponderEliminarWTF¿O.O?
ResponderEliminar